Edición Editorial · 23 min de lectura
Chartier: lecturas declaradas y lecturas efectivas
En este apunte 29 partes
- Mapa rápido
- Anne-Marie Chartier (2004): La memoria y el olvido, o cómo leen los jóvenes profesores
- Tesis central
- Punto de partida (págs. 1-2)
- Conceptos clave
- El estudio (págs. 3-6)
- Datos de cómo se obtienen los libros (págs. 7-8)
- Lecturas solitarias y compartidas (págs. 9-10)
- Lecturas obligatorias y furtivas (págs. 8-10)
- Personales vs. profesionales (pág. 11)
- Distinciones
- Conclusión (págs. 12-13)
- Ejemplos del texto
- Roger Chartier (1988): Textos, impresos, lecturas
- Tesis central
- Punto de partida: el prólogo de La Celestina (págs. 1-3)
- Texto vs. impreso: puesta en texto y puesta en libro (págs. 3-4)
- Tres figuras de variación (págs. 4-6)
- Divisiones y paradigmas de lectura (pág. 6)
- Género, formato e imagen (pág. 6)
- Crítica de la «cultura popular» (págs. 6-7)
- Conceptos clave
- Cierre del texto (págs. 9-10)
- Distinciones
- Ejemplos del texto
- Cuadro comparativo / Quién dijo qué
- Lo imprescindible (repaso de 5 minutos)
- Erratas de las fuentes
- Autoevaluación
⚠️ Borrador. Este apunte se armó a partir de los textos del campus, algunos escaneados. Los datos marcados [verificar] o [reconstruido] no están confirmados: contrastalos con la bibliografía. Si encontrás un error, avisame con 💡 Sugerencias.
Textos: Anne-Marie Chartier (2004), «La memoria y el olvido, o cómo leen los jóvenes profesores», en Lahire (comp.), Sociología de la lectura (Gedisa), pp. 109-137 · Roger Chartier (1988), «Textos, impresos, lecturas», cap. 2 de Libros, lectores y lecturas en la Edad Moderna (Alianza) | Tiempo estimado de lectura: 20 min
Mapa rápido #
- Dos Chartier distintos (no son parientes en el texto; no los confundas): Anne-Marie es una investigadora de la lectura contemporánea (encuesta con futuros docentes franceses); Roger es historiador de la lectura en la Edad Moderna.
- Hilo común: lo que se lee no coincide con lo que se declara, ni con lo que el autor o el editor pretenden. La lectura es una práctica con márgenes de libertad.
- A.-M. Chartier: las encuestas de lectura suponen que «lectura declarada = lectura efectiva»; su estudio muestra que se declaran los libros «recordables» y «legítimos» (lectura lineal e integral de libros de autor) y se olvidan los demás.
- R. Chartier: el sentido de una obra se construye en el triángulo texto – objeto impreso – práctica de lectura; el editor y el impresor intervienen en ese sentido, no solo el autor.
- Conceptos de R. Chartier que se evalúan: apropiación, disciplina/invención, distinción/divulgación, puesta en texto / puesta en libro, protocolos de lectura, crítica de la «cultura popular».
- Para un estudiante de Edición: el segundo texto es el más “editorial” (formato, tipografía, ilustración y colección modifican cómo se lee).
Anne-Marie Chartier (2004): La memoria y el olvido, o cómo leen los jóvenes profesores #
Tesis central #
Las encuestas sociológicas miden lecturas declaradas, no efectuadas. Entre ambas median la memoria, la legitimidad cultural y una concepción tradicional de «leer» (un libro de autor, de principio a fin). Los estudiantes no necesariamente leen menos: leen de otro modo (fragmentado, informativo, “al paso”) y esas lecturas no se mencionan. La baja de las declaraciones (pág. 7) puede deberse a un cambio de prácticas y/o de declaraciones.
Punto de partida (págs. 1-2) #
- Encuesta de F. de Singly (1993): en Francia uno de cada cuatro buenos alumnos lee poco o no disfruta de la lectura; muchos alumnos de bajo rendimiento (en general mujeres) leen mucho y con placer. Se puede ser buen alumno y no amar la lectura.
- Disminuye desde 1989 la cantidad de «lectores asiduos» aunque más jóvenes hacen estudios largos (más del 80 % de una cohorte escolarizada a los 18 años; escolaridad obligatoria hasta los 16). Preocupa el futuro de editoriales y librerías.
- Dos hipótesis previas de los investigadores: (1) origen social: los nuevos estudiantes vienen de ambientes más populares, son «lectores aplicados» y no «asiduos eclécticos»; (2) presente de los estudios: la ampliación fue técnica y profesional, donde hay que leer bien pero no hace falta que guste leer.
- Ambas comparten un postulado que la autora cuestiona: «las lecturas declaradas son un fiel reflejo de las efectuadas». Cita a O. Donnat (1990): la autoevaluación de libros leídos en el último mes es un ejercicio difícil que tiende a la sobreevaluación.
Conceptos clave #
- Lecturas declaradas: lo que el encuestado dice haber leído. Se reconstruyen de memoria, fuera de contexto, con sobreestimación, olvido y filtro de las «conveniencias y prohibiciones sociales o simbólicas» (págs. 2-3).
- Prácticas «memorables» (pág. 3): las muy ritualizadas (desayunar, el diario de siempre) o las excepcionales (un viaje, una novela larga) se recuerdan; las intermedias (leer un libro que cae en las manos, consultar el diccionario) son «demasiado insignificantes para ser recordables, demasiado variables para ser rituales».
- Lectura «declarable»: la que se considera socialmente legítima y por eso se menciona. Efecto circular (pág. 7): «se declaran los libros que se recuerdan y se recuerdan los libros declarables».
- Hipótesis de Donnat (pág. 4): hay un retroceso del libro leído de forma lineal, de principio a fin, y un avance del libro de consulta, práctico o ilustrado, que no se declara como «verdadera» lectura. Ejemplo: los alumnos no citan los manuales escolares con los que trabajan mucho (De Singly, 1990).
- Lecturas «fugitivas» (págs. 8-9): lecturas de trabajo, unitarias, especializadas (divulgación, literatura pedagógica, manuales) que vienen casi siempre de la biblioteca y se «consumen» rápido, sin relectura.
- Lecturas «furtivas» (pág. 9, siguiendo a De Certeau): descubrimientos al buscar en los anaqueles de libre acceso; el lector “caza furtivo” su propio libro.
- Lecturas de «descubrimiento»: libros de los que el lector nunca había oído hablar antes de leerlos (más de 4 de cada 10 en 1991-1992).
- Lecturas «que se capitalizan» vs. «que se consumen» (pág. 11): memorables / borradas. No coincide con personales/profesionales.
- Lectura de formación vs. lectura de información (conclusión, págs. 12-13): ver cuadro abajo.
El estudio (págs. 3-6) #
- Población: estudiantes del IUFM de Versalles (instituto de formación de maestros; el OCR lo escribe «Tufm»), futuros docentes de escuela básica, públicos heterogéneos.
- Método con dos etapas, ambas con entrevistas complementarias:
- «Recolección» (1991-1992): ~20 semanas (de octubre a marzo); 45 voluntarios debían llenar una ficha por obra leída, releída o consultada (total o parcialmente). Resultado: 41 estudiantes entregaron 500 fichas (promedio 2,5 libros por mes); nadie pudo mantener el contrato; cayó la entrega (165 fichas en las primeras 5 semanas, 71 en las últimas 5); los que preparaban el concurso, que más leían, entregaron menos.
- «Mención» (1992-1993): se pregunta cuántos libros se leyeron el mes anterior y se piden títulos y autores; luego se reagrupan en entrevista colectiva y pueden completar la lista. Grupos: 1.er año (diciembre) y 2.º año (marzo).
- Hallazgos:
- En la recolección se eliminan los libros de consulta; aun con la consigna contraria, el conjunto se centra en libros «leídos de manera lineal». Tipos recolectados: literatura y ficción 34 %, documentación e información 36 %, cultura general 30 %. Lecturas orientadas a la profesión: dos tercios; personales: un tercio.
- En la mención se citaban masivamente cultura general y novelas; se «olvidaban» sistemáticamente cómics, policiales, libros leídos a otros (literatura infantil), libros prácticos (cocina, salud) y manuales. Frases de los estudiantes: «También leí novelas policíacas y cómics, pero aquí eso no cuenta»; «El libro que leo a mi hijo cada noche ¿es un libro?».
- Solución: definir «libro» con un criterio material (el objeto que se coloca en una biblioteca). Con ello se duplicó la cantidad: promedio de 5,7 libros en diciembre y 6,5 en marzo-abril. Una estudiante que dijo «ninguno» rectificó a 3 (leyó artículos, que la encuesta no cuenta).
- Los estudiantes toman conciencia de que practican una lectura fragmentada (cursos, fotocopias, artículos, consultas) que interrumpe la lectura continuada de obras largas. Recuerdan por la colección, el tema o la forma material («un libro negro con el título en verde»).
- Conclusión parcial: la memoria espontánea y el procedimiento de recolección seleccionan algunos libros como «verdaderas» lecturas; solo la lectura integral hace que un libro se considere leído.
Datos de cómo se obtienen los libros (págs. 7-8) #
- Hipótesis: se recuerdan más los libros propios (comprados o regalados): son un «minievento» y quedan a mano.
- Cada 10 libros declarados: 5 préstamo de biblioteca, 3 comprados, 2 préstamo de amigos (o, más raro, regalo). Cifras muy estables en los dos años.
- En el grupo de 37 (1992-1993), 6 personas hicieron la mitad de las compras; 7 no leyeron ninguno de los libros comprados; el 80 % leyó al menos uno.
- Los libros comprados son novelas o ensayos de autores conocidos; las lecturas «fugitivas» de trabajo vienen de la biblioteca institucional (préstamo de 3 libros por 15 días). La superioridad cuantitativa del suministro institucional es «apabullante»; las bibliotecas personales/familiares aportan lecturas que se esfuman de los cómputos.
Lecturas solitarias y compartidas (págs. 9-10) #
- Las 500 fichas remiten a 430 títulos diferentes; los 211 libros de diciembre, a 194 títulos. Gran fragmentación: leen cosas distintas, casi no hay corpus común.
- Los libros que circulan o se intercambian son sobre todo lecturas personales, no de trabajo. La única lectura compartida en 1992-1993 fue Como una novela de Daniel Pennac (9 de 37 personas): «inclasificable», ensayo sobre la lectura de los alumnos (obra profesional) y a la vez best seller mediático.
- Consecuencia: la falsa idea docente de que «los estudiantes no leen»: pocos leyeron la obra aludida en clase, aunque leen otras.
- Se eligen libros por tema/información y por su «legibilidad» (tamaño, aspecto, estilo), sin atender al autor, así que quedan anónimos. Se salvan del anonimato las obras muy recientes y los autores consagrados (Piaget, Dolto, Pennac). Ventaja de los lectores de «clásicos» o de best sellers al declarar.
Lecturas obligatorias y furtivas (págs. 8-10) #
- Hipótesis: las lecturas profesionales vienen de mandatos escolares; las personales, de redes de sociabilidad y medios.
- Sorpresa: la importancia de las lecturas de descubrimiento (efecto de las bibliotecas de libre acceso).
- La institución supone que cada uno llenará sus lagunas, pero se persevera en el tema que ya se maneja: licenciados en humanidades leen obras generales, psicólogos leen psicología, madres de niños pequeños leen literatura infantil, quienes ya dieron clases piden manuales. El conocimiento previo es condición de viabilidad de la lectura autónoma.
- Balance de los estudiantes: 65 % dice que le falta tiempo; solo 10 % considera suficiente la ayuda en su lectura y 50 % que no lo es.
Personales vs. profesionales (pág. 11) #
- Se distinguen lecturas «para uno» (un tercio) y profesionales (dos tercios), y dentro de estas últimas las de uso inmediato (deber, presentación, preparación pedagógica) y las de largo plazo (formación general).
- Las categorías se cruzan: lo profesional no es siempre de uso inmediato; lo libre no es siempre cultural. Hay lecturas libres que se consumen al instante y otras que serán «libros memorables».
Distinciones #
| Lectura de formación (concepción tradicional) | Lectura de información (concepción modernista/individualista) | |
|---|---|---|
| Meta | Constituir un capital cultural recordable; transformar al lector (educar, instruir, cultivar) | Informarse o divertirse según curiosidad o necesidad |
| Corpus | Limitado, de obras identificadas, legitimado por instituciones | Oferta indefinida de la edición |
| Modo | Fuertemente socializada, lineal, integral; lectura de «obras» | Intermitente; mucho, rápido, variado; prefiere divulgación a libros de autor |
| Origen/figura | Estudios y prácticas de lectores cultos | Nacida en el mundo de los bibliotecarios (préstamo gratuito, lectura pública); el documentalista (leer “sin libros”) |
| Efecto en la declaración | Se recuerda y se declara | Se olvida; no “cuenta” como verdadera lectura |
| Pareja | Diferencia |
|---|---|
| Recolección vs. mención | Fichas durante 20 semanas (lecturas en curso, neutraliza el olvido) vs. enumerar de memoria las del mes anterior |
| Lectura efectuada vs. declarada | Lo que se hizo vs. lo que se dice, filtrado por memoria y legitimidad |
| Libro comprado vs. prestado | Propio, fácil de recordar vs. institucional/“anónimo” y de consumo rápido |
Conclusión (págs. 12-13) #
Los estudiantes pueden dar la impresión de leer menos libros aunque la cantidad no haya mermado; sus lecturas aleatorias y heterogéneas son difíciles de recordar con los cánones tradicionales de las encuestas. La concepción espontánea de leer sigue siendo la tradicional (libros de autor, lectura integral), por lo que lo demás se declara menos aunque no se olvide. Los encuestadores usan al libro como unidad de lectura, sin contemplar que la memoria del mensaje puede disociarse de la del soporte, ni la del texto de la del autor. Limitación declarada: público reducido, campo limitado, sin encuestas similares para comparar.
Ejemplos del texto #
- Pennac, Como una novela: la única lectura compartida. Annie Ernaux (Une femme, Passion simple) y El amante de Duras (tras el estreno de la película): circulan en un grupo, sin préstamo de biblioteca. También Jardin (Fanfan), Gripari, Dolto y Piaget.
- «Ver una película»: la TV y el video cambiaron la práctica y su representación; ejemplo ajeno a la lectura para mostrar que práctica y declaración cambian a ritmos distintos.
- Tabla de lectores jóvenes de 25-28 años: ningún libro 20,8 % (1988) → 14,5 % (1992); 3 o más libros 21,0 % → 17,4 %; bajan los no lectores y también los asiduos (4 puntos).
Roger Chartier (1988): Textos, impresos, lecturas #
Tesis central #
Toda historia de la lectura debe considerar a la vez la libertad irreductible de los lectores y las coacciones (de autores, editores, comentaristas) que intentan fijar un sentido único. El sentido nace de la relación triangular entre el texto, el objeto que lo porta y la práctica que se apodera de él.
Punto de partida: el prólogo de La Celestina (págs. 1-3) #
- Fernando de Rojas (edición de Valencia, 1514; primera, Burgos, 1499) se pregunta por qué la obra fue entendida y usada de formas tan distintas: el mismo texto se vuelve «instrumento de lid o contienda» entre sus lectores.
- Causas que señala: diversidad de caracteres y de edades, aptitudes y expectativas; usos distintos. Tres lecturas al menos:
- lectura que se fija solo en episodios sueltos (un cuento de camino, para pasar el tiempo);
- lectura que retiene solo las fórmulas memorizables (donaires, refranes, clichés);
- la lectura correcta: capta el texto en su totalidad, distingue lo cómico y lo serio, extrae moralidades y las aplica a la propia vida.
- Tensión central de toda historia de la lectura: de un lado, la lectura es práctica creadora (braconnage, «caza furtiva», según Michel de Certeau), irreductible a la intención de autores y hacedores de libros; del otro, autor, comentarista y editor piensan que el lector debe someterse a un sentido único, una lectura autorizada.
- Metodología doble: (1) estudiar cómo los textos y los impresos organizan la lectura que se debe hacer (estrategias explícitas: prefacios, avisos, glosas, notas; implícitas: el texto como “maquinaria” que impone una comprensión); (2) recolectar lecturas efectivas (confesiones individuales o comunidades de lectores).
- Rojas, además, se dirige a un lector silencioso, pero la obra se leía también en voz alta ante «diez oyentes» (lectura oralizada; la edición de 1500 trae una octava «Dize el modo que se ha de tener leyendo esta tragicomedia»). Pistas de investigación: sociabilidades de la lectura (contrapunto de la privatización del leer) y relaciones entre textualidad y oralidad.
- Ejemplo de oralidad: Sancho y don Quijote (Quijote, I, cap. XX): don Quijote, “hombre del libro”, se irrita con el cuento digresivo y repetitivo de Sancho. Los lazos entre oral e impreso son numerosos (fórmulas orales en ocasionales y cuentos; textos impresos que vuelven a la oralidad en justicia, administración o predicación).
Texto vs. impreso: puesta en texto y puesta en libro (págs. 3-4) #
- Rojas se queja de que los impresores pusieron rúbricas o sumarios al comienzo de cada acto: el texto fue alterado por el taller.
- Cita del bibliógrafo estadounidense (R. E. Stoddard): los autores no escriben libros; los libros los fabrican escribanos, artesanos, técnicos e imprentas.
- «No hay texto fuera del soporte que lo da a leer»: no hay comprensión que no dependa de las formas en que el escrito llega a su lector.
- Dos tipos de dispositivos: los de la puesta en texto (estrategias de escritura, intenciones del autor) y los de la puesta en libro o en impreso (decisión editorial, trabajo del taller), que pueden apuntar a lectores o lecturas distintos de los que quiso el autor. En esa diferencia “se construye el sentido”.
- Críticas: a los enfoques clásicos que piensan la obra como texto puro (la tipografía no importa) y a la teoría de la recepción, que postula una relación directa entre «señales textuales» y «horizonte de expectativa» del lector. Propuesta: tres polos: texto, objeto portador, práctica.
Tres figuras de variación (págs. 4-6) #
- Texto estable, formas impresas que cambian. - D. F. McKenzie sobre el teatro de William Congreve (siglos XVII-XVIII): cambios tipográficos menudos alteran el estatuto de las obras y la forma de leerlas. - Molière, George Dandin: cuatro mutaciones. (1) de ediciones separadas (libretos ligados a la representación) a ediciones colectivas, que lo inscriben en un corpus; (2) la teatralización del impreso desde 1652, con indicaciones escénicas; (3) la imagen en la edición de 1682, que obliga a elecciones y fija un protocolo de lectura; (4) edición conjunta desde 1734 con la pastoral y la relación de la fiesta de Versalles (1668), que restituye el contexto. El texto, estable desde 1669, cambia porque cambian los dispositivos que lo dan a leer.
- El paso de impresión a otra transforma la letra misma: la Bibliothèque bleue. - Fórmula editorial para ganar lectores más numerosos y populares entre comienzos del siglo XVII y mediados del XIX (impresores de Troyes, luego Ruán, Caen, Limoges, Aviñón). - Rasgos materiales: encuadernados en papel azul (a veces rojo o jaspeado), caracteres viejos, grabados de madera reutilizados (la imagen ocupa el lugar del sello del impresor). Comerciales: precios bajos, costos calculados al máximo. - Los textos no se escribieron para ese fin: se eligen del repertorio ya editado; no son «populares» en sí mismos (todos los géneros y épocas; devoción, novelas, cuentos de hadas, libros de práctica), tuvieron una primera vida en la librería clásica. La especificidad no está en el texto sino en la intervención editorial. - Tres órdenes de transformación: abrevian (eliminan capítulos, episodios, digresiones, simplifican frases), recortan (nuevos capítulos, párrafos, títulos y resúmenes), censuran (blasfemias, descripciones licenciosas, términos escatológicos). Lógica doble: ajustarlos a la religión y moral contrarreformadas y volverlos descifrables por lectores “torpes”. - Lectura implícita: necesita puntos de referencia visibles (títulos anticipadores, resúmenes, planchas grabadas como “puntos de memoria”), secuencias breves y cerradas, coherencia global mínima. Una lectura discontinua que tolera erratas y rupturas; textos a menudo leídos en voz alta y reconocidos más que descubiertos (pre-saber). - La lectura «popular» se reconoce en las particularidades formales/tipográficas de esas ediciones y en las modificaciones que imponen, como una relación con el texto distinta de la cultura docta.
- Texto fijo, lecturas contrastadas. Cita de Bourdieu: «Un libro cambia por el hecho de que no cambia mientras el mundo cambia»; R. Chartier lo traslada a «mientras que su modo de lectura cambia».
Divisiones y paradigmas de lectura (pág. 6) #
- Divisiones mayores: lectura en voz alta (para uno o para otros) vs. silenciosa; foro privado vs. plaza pública; sacralizada vs. laicizada; intensiva vs. extensiva (terminología de R. Engelsing).
- Paradigmas de lectura para una comunidad en un tiempo y lugar: lectura puritana del siglo XVII (texto de referencia: la Biblia), lectura «rousseauniana» (La nueva Eloísa), lectura mágica de sociedades campesinas del XIX (Grand/Petit Albert). Cada una con sus gestos, usos y texto arquetípico.
Género, formato e imagen (pág. 6) #
- Los puntos de referencia explícitos (el género: Rojas, “comedia” o “tragedia”, resolvió «tragicomedia») crean expectativas de lectura; también los indicadores formales o materiales: el formato y la imagen.
- Jerarquía de formatos (del folio a los pequeños), heredada del libro manuscrito (A. Petrucci): libro de banco (para ser colocado; universidad y estudio), libro humanista (formato medio, clásicos y novedades), libro portátil/libellus (de bolsillo y cabecera, uso múltiple, lectores más numerosos). La imagen (frontispicio, portada) clasifica el texto, sugiere una lectura: es protocolo de lectura.
- Vínculo con Foucault (historia de los discursos): hay que atender a las leyes de producción y a los dispositivos de cada serie (vidas de santos, libros de horas, ocasionales, libros bleus, pliegos sueltos, chapbooks, libros de emblemas, libros de entrada), y a las migraciones de un género a otro. Cruzar la historia de las variantes de la letra con la de las transformaciones de su impresión.
Crítica de la «cultura popular» (págs. 6-7) #
Tres dudas fundamentales sobre su uso clásico: 1. No se pueden establecer correspondencias estrictas entre separaciones culturales y jerarquías sociales: hay circulaciones fluidas, prácticas divididas que cruzan los horizontes sociales (ejemplo: las lecturas de Menocchio, el molinero friulano de Ginzburg, El queso y los gusanos). 2. Tampoco se identifica una cultura popular específica por textos o creencias propios: los materiales son siempre mixtos (cultura docta y base folclórica). 3. La oposición macroscópica popular/culto perdió pertinencia; se prefieren las divisiones múltiples: hombres/mujeres, urbanos/rurales, reformados/católicos, generaciones, oficios, barrios. Lo social no es solo jerarquía de fortunas. - También debe revocarse el contraste entre cultura oral/gestual y cultura escrita: hay imbricaciones (la palabra fijada en el escrito, p. ej. los cuadernos de quejas; el texto que vuelve a la oralidad por la lectura en voz alta; escritos que buscan producir gestos y conductas: preparaciones para la muerte, tratados de urbanidad, libros de práctica; el escrito en la fiesta y en los rituales eclesiásticos).
Conceptos clave #
- Apropiación (págs. 7-8): noción que “postula la invención creadora en el corazón mismo de los procesos de recepción”. Permite pensar diferencias en la división: lo que importa no es la desigual distribución de los objetos sino los usos contrastados de los mismos bienes, textos e ideas. No se trata de calificar socialmente corpus enteros (p. ej. la Bibliothèque bleue) sino de caracterizar prácticas diferenciales. Es una historia del leer. Los modelos y mensajes se aceptan siempre «a través de arreglos, de desvíos, de nuevos empleos singulares».
- No es la apropiación de Foucault (El orden del discurso), para quien la apropiación social de los discursos es un procedimiento de control y exclusión por confiscación. Perspectiva “distinta, sin ser contradictoria”: atiende a las diferencias en el uso dividido, según Bourdieu (La distinción): el gusto como propensión y aptitud para la apropiación material y/o simbólica, principio del estilo de vida.
- Disciplina e invención: categorías no antagonistas, que deben manejarse en pareja. Todo dispositivo de control segrega tácticas que lo domestican o subvierten; toda producción cultural usa materiales impuestos (tradición, autoridad, mercado) y está sometida a vigilancias y censuras.
- Distinción y divulgación: la circulación cultural no es una simple difusión “hacia abajo”; imitación y vulgarización son luchas de concurrencia: toda divulgación produce la búsqueda de una nueva distinción (con Elias y Bourdieu). Cuando el libro se vuelve menos raro, son las maneras de leer las que muestran las diferencias jerarquizadas.
- Protocolo de lectura: dispositivo (imagen, título, formato, indicaciones escénicas) que sugiere cómo leer.
- Puesta en texto / puesta en libro: ver arriba.
- Estadística insuficiente: el enfoque que mide el reparto social de objetos supone correspondencias demasiado simples; la historia de textos y libros debe ser ante todo reconstrucción de diferencias en las prácticas, sin abandonar medidas y series.
Cierre del texto (págs. 9-10) #
- Las prácticas del impreso (siglos XV-XIX) importan por dos razones: fijan o portan la palabra, cimentan sociabilidades, prescriben comportamientos y cruzan lo privado y la plaza pública (alteran la cultura pactando con las fuerzas tradicionales y creando nuevas distinciones); y permiten una circulación de lo escrito a escala inédita, porque la imprenta rebaja el costo y abrevia los plazos.
- Desde Gutenberg Occidente es una cultura del impreso: a diferencia de China o Corea, donde los impresos quedaron reservados a administraciones y clérigos, aquí “irrigan todas las relaciones”.
- Doble ambición: comprender los usos múltiples y enfrentados del impreso, y reinscribir la innovación tipográfica en la historia larga de los soportes (del volumen al códice, del libro a la pantalla) y de las formas de leer (de la lectura oralizada a la silenciosa con los ojos; cita a P. Saenger).
Distinciones #
| Par | Lado 1 | Lado 2 |
|---|---|---|
| Puesta en texto | Autor, estrategias de escritura | Puesta en libro: editor/taller, decisión editorial |
| Lectura | Práctica creadora (braconnage) | Lectura autorizada que imponen autor, comentarista, editor |
| Dispositivos del control | Estrategias explícitas (prefacios, glosas) | Implícitas (el texto como maquinaria) |
| Cultura popular | Concepción clásica: correspondencia fija con grupos sociales | Crítica: circulaciones, mezclas, divisiones múltiples |
| Pares complementarios | Disciplina / invención | Distinción / divulgación |
| Apropiación | Chartier (usos diferenciales, creación) | Foucault (control, exclusión) |
| Modos de leer | Intensiva / en voz alta / sacralizada | Extensiva / silenciosa / laicizada |
Ejemplos del texto #
La Celestina (Rojas; Burgos 1499, Valencia 1514), Sancho y don Quijote, Congreve (McKenzie), George Dandin de Molière (cuatro mutaciones), Bibliothèque bleue de Troyes, Menocchio, lecturas puritana/rousseauniana/mágica, libro de banco / humanista / libellus (Petrucci).
Cuadro comparativo / Quién dijo qué #
| Autor/a | Idea | Término |
|---|---|---|
| A.-M. Chartier | La lectura declarada no es la efectuada; se declara lo “legítimo” y “recordable” | Lecturas declaradas, recolección/mención |
| A.-M. Chartier | Lectura “al paso”, hallazgo en estantes abiertos | Lecturas furtivas (de De Certeau) |
| A.-M. Chartier | Dos concepciones: formación vs. información | Lectura tradicional / modernista |
| Donnat | Retroceso del libro leído linealmente; sobreevaluación | Hipótesis de la consulta |
| De Singly | Un buen alumno puede no leer por placer | Encuesta 1993 |
| R. Chartier | Texto, objeto y práctica forman un triángulo | Puesta en texto / puesta en libro |
| R. Chartier | Usos creadores de los lectores | Apropiación |
| R. Chartier | Los dispositivos de control engendran tácticas | Disciplina e invención |
| R. Chartier (con Elias, Bourdieu) | Divulgar lleva a buscar nueva distinción | Distinción y divulgación |
| McKenzie | Los cambios tipográficos cambian el significado | Tipografía y sentido (Congreve) |
| De Certeau | Leer es cazar furtivamente | Braconnage |
| Petrucci | Jerarquía de formatos heredada del manuscrito | Libro de banco/humanista/libellus |
| Engelsing | Divisiones de la lectura | Intensiva / extensiva |
| Bourdieu | El gusto como apropiación; “un libro cambia porque no cambia” | Distinción, hábito |
| Foucault | Apropiación social como control del discurso | El orden del discurso |
Lo imprescindible (repaso de 5 minutos) #
- A.-M. Chartier: lectura declarada ≠ efectuada; el postulado de las encuestas es falso o frágil.
- Se declaran los libros recordables y legítimos: lectura lineal, integral, de autor; se olvidan cómics, policiales, libros prácticos, manuales, lecturas a otros, artículos.
- Dos métodos: recolección (fichas, 20 semanas, 500 fichas, 2,5 libros/mes) y mención (de memoria; al completar con criterio material, de 2,5 a 5,7 y 6,5 libros/mes).
- Criterio material de «libro»: el objeto que va en una biblioteca.
- Cada 10 libros: 5 de biblioteca, 3 comprados, 2 prestados por amigos.
- 500 fichas = 430 títulos: fragmentación; casi no hay corpus común; única lectura compartida: Pennac, Como una novela.
- Lecturas de descubrimiento/furtivas (De Certeau) gracias a bibliotecas de libre acceso; pero se persevera en lo que ya se conoce.
- Conclusión: leen quizá igual, pero de otro modo (lectura de información vs. de formación).
- R. Chartier: la lectura es práctica creadora frente a coacciones que buscan una lectura autorizada.
- Texto – objeto – práctica: el sentido depende de la puesta en libro (formato, tipografía, imagen), no solo del texto; crítica a la estética de la recepción.
- George Dandin: cuatro mutaciones del dispositivo; Bibliothèque bleue: abreviar, recortar, censurar.
- Apropiación = usos diferenciales y creadores (≠ Foucault, control).
- Disciplina/invención y distinción/divulgación: parejas complementarias.
- Se revoca la «cultura popular» como bloque (circulaciones, mezclas, divisiones múltiples).
- Desde Gutenberg, cultura del impreso; historia larga: volumen → códice → pantalla; lectura oralizada → silenciosa.
Erratas de las fuentes #
- OCR de baja calidad (0,44) en ambos textos. «Tufm» es IUFM (Instituto Universitario de Formación de Maestros); «Cap. XX» del Quijote y las fechas de Rojas (1499/1500/1514) están legibles. El año de «Rojas, Burgos 1499» y «edición de 1500» (con el «corrector de la impresión») aparecen así en el texto.
- En la pág. 7 el texto dice «Esta constatación» sobre el declive de lectores en una tabla ilegible; los porcentajes de la tabla de estudiantes (Letras y Ciencias humanas) son ilegibles: [verificar] antes de citarlos.
- La pág. 7 dice «entre el 60 % y el 70 % leerían 5 libros por mes»: cifra dudosa en el OCR [verificar].
- La cita de Stoddard figura con año «1997» en el OCR (nota 6), pero la revista Printing History nº 17 es de 1995 [verificar].