Textos: Bosque, I. (1990), Las categorías gramaticales, Síntesis, cap. 2 · Giammatteo, M. y Albano, H. (2006), ¿Cómo se clasifican las palabras?, Biblos, cap. 1 (con referencia puntual al cap. 4, "Clases de palabras funcionales", trabajado en la clase 5 bajo "Determinativos" pero necesario acá para cubrir determinativos y conjunciones) · Tiempo estimado de lectura: 20 min
Los tres textos giran alrededor de la misma pregunta —¿cuántas clases de palabras hay y con qué criterio se establecen?— pero la responden con énfasis distintos: Bosque hace una historia crítica de los criterios (morfológico, semántico, sintáctico-funcional, distribucional) y de las cuatro clasificaciones binarias tradicionales; Giammatteo y Albano retoman esas mismas clasificaciones (citando explícitamente a Bosque) para construir su propia propuesta "integral", que distingue palabras léxicas de palabras funcionales y ubica ahí a los determinativos y las conjunciones.
Ningún criterio alcanza por sí solo: la lección central de Bosque es que morfología, semántica y sintaxis se necesitan mutuamente y ninguna define categorías por sí sola; Giammatteo y Albano llegan a la misma conclusión citando a Radford y Langacker, y proponen un "enfoque integral" que combina los tres.
Bosque discute la gramática tradicional (que mezclaba criterios y confiaba en el significado) frente al estructuralismo (que exige criterios formales, distribucionales) y frente al funcionalismo europeo (que define las categorías a partir de las funciones sintácticas que cumplen, postura que Bosque critica).
Las categorías gramaticales no son universales de forma automática: existen en todas las lenguas dos categorías básicas parecidas a nombre y verbo, pero el número y la naturaleza de las demás clases varían mucho (lenguas sin adjetivos, con clases cerradas de adjetivos, etc.).
Para el corrector: distinguir clases léxicas de funcionales explica por qué un texto "suena mal" cuando faltan o sobran nexos (conjunciones) o determinativos —son las "bisagras" del sistema, según la imagen de Bosque que retoman Giammatteo y Albano—, y saber qué es un determinativo (y no un adjetivo) ayuda a justificar reglas de concordancia y de orden en la corrección.
Bosque (1990): Las categorías gramaticales, cap. 2 #
No existe una única lista correcta de "partes de la oración": la pregunta "¿cuántas clases de palabras hay?" está mal formulada si no se aclara primero con qué criterio se clasifica. Las categorías gramaticales son clases formales de unidades léxicas, pero sus criterios de identificación (morfológicos, semánticos, sintácticos) rara vez coinciden entre sí y cada uno, tomado aisladamente, resulta insuficiente.
Partes de la oración: expresión tradicional (traducción de partes orationis) que Bosque considera poco precisa, porque "partes de la oración" sugiere que las palabras son fragmentos de la oración, cuando en realidad muchas unidades solo funcionan dentro de su propio sintagma. Por eso los gramáticos modernos prefieren "clases de palabras" o "categorías sintácticas" (pág. 24).
Clasificación de Dionisio de Tracia / Aristarco: la lista de ocho clases (nombre, verbo, participio, artículo, pronombre, preposición, adverbio, conjunción), con veintidós siglos de antigüedad, que heredaron Apolonio Díscolo, Prisciano y casi toda la tradición gramatical occidental (pág. 23).
Crítica de Tesnière: para Tesnière (1969, cap. 27) la clasificación tradicional de partes de la oración es "viciosa", "inconsecuente" y "peligrosa", por la mezcla de criterios semánticos, posicionales e imprecisos (pág. 24).
Vaguedad del término "partes de la oración": Bosque compara pedir "las partes de una casa" sin especificar el criterio (estructura, distribución interior, materiales) con pedir las "clases de palabras" sin criterio; también recurre al ejemplo de Andrés Bello sobre clasificar animales en "cuadrúpedos, aves, caballos, perros, águilas y palomas" —mezcla de criterios que da un "puro dislate" (pág. 24-25).
Criterios de clasificación (tres grandes grupos, que retoma también Giammatteo y Albano): morfológicos, semánticos y sintácticos (pág. 30).
Morfológicos: marcas flexivas (variables/invariables) y tonicidad/independencia sintáctica (clíticos/no clíticos).
Semánticos: si la palabra se asocia con un contenido conceptual (categorías "llenas") o solo cumple funciones sintácticas (categorías "vacías").
Sintácticos: la incidencia (qué modifica cada palabra) y los procedimientos distribucionales.
Marcas flexivas: las gramáticas tradicionales dividían las categorías en variables (con flexión) e invariables (sin ella), pero Bosque matiza que esta división "simplifica en exceso" porque hay categorías cuyos miembros no todos tienen la misma marca (p. ej., entre pronombres y determinantes hay mucha variación: algo, que, se no tienen flexión; cada no tiene flexión; mi tiene número pero no género; ninguno tiene género pero no número; quien, cuál tienen número pero no género) (pág. 31).
Cliticidad: propiedad de las formas que "se apoyan en otra forma tónica porque no tienen independencia fónica" —proclíticas (se apoyan hacia adelante: el en el libro) y enclíticas (se apoyan hacia atrás: -me en dámelo). No debe confundirse "forma clítica" (concepto gramatical) con "forma átona" (concepto prosódico) (pág. 32-33).
Criterio semántico y sus límites: Bosque distingue entre decir que "los sustantivos denotan sustancias" (afirmación que rechaza, porque los sustantivos también designan procesos, estados o acciones: casa pero también envejecimiento, inocencia, destrucción) y usar criterios semánticos más generales como "poseer capacidad referidora", "poder ser predicado" o "poder cuantificar", que sí considera relevantes aunque no suficientes (pág. 35-37).
Universalidad de las categorías y adjetivos en otras lenguas: cita el estudio de Dixon (1977) sobre lenguas con muy pocos adjetivos (el igbo tiene solo ocho: "grande", "pequeño", "nuevo", "viejo", "negro", "blanco", "bueno", "malo"; la lengua hausa, once), que se agrupan en torno a nociones semánticas recurrentes: dimensión, color, edad, valor, y con menor frecuencia posición y velocidad. Esto muestra que, aunque las categorías no son universales en su número, sí hay regularidades semánticas fuertes entre lenguas no emparentadas (pág. 38-39).
Criterio sintáctico-distribucional: desarrollado por los estructuralistas norteamericanos en los años 40 y 50 para identificar unidades por su entorno. Ejemplo de Fries (1952), adaptado por Bosque con huecos del tipo "___ es bueno" (identificaría sustantivos, SN y oraciones sustantivas) o "María ___ un libro" (identificaría verbos) (pág. 40-41).
Crítica de Bosque a los entornos distribucionales: "los entornos no definen ninguna unidad gramatical" (§2.3.3, pág. 41) porque (a) una secuencia de palabras no define por sí misma una estructura sintáctica si no se segmenta; (b) el mismo hueco puede admitir categorías distintas que no son homofuncionales (en el hueco de "Juan canta ___" caben tanto alegremente —adverbio— como ópera o los lunes —sustantivos—); (c) los huecos no pueden postularse sin una teoría previa de las unidades que deben encajar en ellos; (d) no se pueden ignorar los factores semánticos que restringen los entornos.
Funcionalismo europeo (Jespersen, Hjelmslev, Tesnière, y en español Alarcos): asocia las categorías léxicas estrechamente a las funciones sintácticas que cumplen. En esta línea, "sustantivo" y "adjetivo" no designan solo partes de la oración, sino unidades que comparten la misma función sintáctica: habría sustantivos "léxicos" (casa) y sustantivos "funcionales" (una oración subordinada sustantiva). Bosque rechaza esta identificación: "aunque la relación entre categorías léxicas y funciones sintácticas sea sumamente estrecha […] esto no autoriza a reducir las categorías a las funciones sintácticas que desempeñan" —cita textual que retoman literalmente Giammatteo y Albano (pág. 43-45 y cap. 1 de G&A, pág. 16-17).
Ejemplo canónico de la crítica al funcionalismo: el sintagma los lunes sería unas veces "sustantivo" (detesto los lunes) y otras "adverbio" (descanso los lunes) según el criterio funcionalista, algo que Bosque considera inaceptable como definición categorial (pág. 45, retomado por G&A pág. 16).
Cuatro clasificaciones binarias (§2.2, pág. 28-29):
a) Categorías variables e invariables (según flexión).
b) Categorías de series abiertas y de series cerradas.
c) Categorías llenas y vacías.
d) Categorías mayores y menores (según su capacidad de llevar complementos).
Series abiertas / cerradas — ejemplos y justificación: a nadie se le ocurriría memorizar la lista de verbos o adjetivos, pero todos memorizamos la de preposiciones, artículos y demostrativos. Las series cerradas (artículos, pronombres, preposiciones, conjunciones) actúan "como soporte o como engranaje" de las series abiertas: "funcionan como los tornillos, las tuercas y los goznes respecto de las piezas de cualquier maquinaria" —cita central, retomada literalmente por Giammatteo y Albano en el cap. 4 para justificar por qué las palabras funcionales no son "menores" sino "bisagras" imprescindibles (pág. 29).
Llenas / vacías: las categorías "llenas" se asocian a conceptos con contenido léxico (mesa, cantar); las "vacías" no tienen significado léxico propio y solo cumplen funciones sintácticas (de, que). Bosque advierte que la mayoría de las de series cerradas son "vacías", pero no todas: muchas preposiciones y conjunciones (durante, aunque, luego) sí tienen contenido léxico identificable (pág. 30).
Duplicación de categorías: fenómeno por el cual palabras como muchos, otros, más, veinticinco se asignan a la vez a la clase de los "adjetivos" (en muchos otros barcos) y a la de los "pronombres" (en no ha leído muchos), porque poseen propiedades anafóricas (remiten a una entidad nominal presente en el entorno). Bosque discute dos hipótesis alternativas para no duplicar: postular un núcleo nominal nulo o tácito, o aceptar "cuantificadores pronominales" con doble tarea (referir y cuantificar) (§2.4, pág. 48-51). Este es el antecedente directo de lo que Giammatteo y Albano llaman "naturaleza pronominal" de los determinativos.
No admiten complementos (criterio más polémico, aplicado sobre todo a la preposición)
Funcionalismo europeo / Bosque
Identifica categoría con función sintáctica (Jespersen, Hjelmslev, Tesnière, Alarcos)
Sostiene que la relación categoría-función es estrecha pero no debe reducirse una a la otra
Criterios distribucionales (Fries) / crítica de Bosque
Huecos sintácticos definen paradigmas de sustitución
Los huecos no definen unidades gramaticales por sí solos: falta segmentación estructural y hay entornos homofuncionales que mezclan categorías distintas
También ayer caminaba muy lentamente, incluso mucho más despacio: según los criterios distribucionales, la única palabra que no es "adverbio" en esta secuencia es caminaba; Bosque usa el ejemplo para mostrar cuán poco explica la etiqueta "adverbio" cuando incluso, lentamente y ayer tienen gramáticas muy distintas entre sí (pág. 25-26).
Su, cualquier, parlamentario, veinticinco: la tradición los asigna a una misma clase ("adjetivos") aunque comparten muy poco salvo incidir sobre un sustantivo (pág. 26).
Amado en he amado (nombre participial infinito) frente a amado en soy amado (participio): distinción morfológica que ya hacía Nebrija, basada en pruebas flexivas y sintácticas (pág. 26-27).
Cuadro de Varrón: clasifica nombre, verbo, participio y partícula según posean o no caso y tiempo (pág. 32).
Ejemplo de los interrogativos frente a los relativos: qué admite modificadores ("[Qué más] quieres"), pero el relativo que los rechaza ("*[Lo que más] quieres]"), lo que Bosque atribuye a la cliticidad (pág. 34).
Muchos, otros, más, veinticinco: ejemplo central de la duplicación de categorías entre "adjetivo" y "pronombre" (§2.4).
Antes de "corregir" el uso de una categoría (p. ej., discutir si algo es adverbio o adjetivo, o si un nexo está bien empleado), conviene preguntarse con qué criterio se está clasificando: morfológico, semántico o sintáctico, porque el mismo elemento puede comportarse distinto según el criterio.
La distinción entre series abiertas y cerradas explica por qué los errores en palabras funcionales (artículos, preposiciones, conjunciones) —de series cerradas, memorizadas por todos los hablantes— suelen percibirse como faltas más graves que los léxicos: alteran el "engranaje" del sistema.
La crítica de Bosque a la identificación categoría=función es útil para justificar por qué, al corregir, no basta con mirar la función de una palabra en la oración para decidir su clase gramatical.
Giammatteo y Albano (2006): ¿Cómo se clasifican las palabras?, cap. 1 (y cap. 4) #
Ni los criterios morfológicos, ni los sintácticos (distribucionales o funcionalistas), ni los semánticos, tomados aisladamente, alcanzan para caracterizar las clases de palabras; solo un enfoque integral que combine los tres permite dar cuenta de que las clases de palabras son "subconjuntos organizados" cuyos miembros comparten propiedades morfológicas, sintácticas y semánticas, aunque la pertenencia a una clase sea "una cuestión de grado" (con miembros prototípicos y periféricos).
Clasificaciones múltiples: establecen inventarios con varias clases. Desde la Antigüedad occidental, la primera distinción fue nombre (sustantivo + adjetivo) y verbo —atribuida a Protágoras de Abdera (s. V a.C.), quien distinguió género en el nombre y tiempo en el verbo—; Platón las diferenció por su función en el juicio lógico (el nombre remite a la sustancia, el verbo predica de ella); Aristóteles agregó una tercera clase, las "partículas de enlace" o "palabras engranaje" (imagen que retoman de Bosque), que incluye preposiciones y conjunciones (pág. 16-17).
Clasificación de Dionisio de Tracia: ocho clases —nombre, verbo, participio, preposición, conjunción, artículo, adverbio, pronombre— (pág. 17).
Clasificación de Nebrija: diez clases para el español —nombre, pronombre, artículo, verbo, participio, gerundio, nombre participial infinito, preposición, adverbio (incluye la interjección) y conjunción— (pág. 17).
Universalidad de las categorías: se creyó al principio que las clases de las lenguas clásicas eran universales, pero con el estudio de lenguas de orígenes diversos se reconoció que no todas las lenguas tienen las mismas clases de palabras, ni las mismas categorías morfológicas (p. ej., en japonés los sustantivos no tienen género ni número; en ruso el verbo manifiesta género). Hoy se acepta que existen probablemente dos categorías básicas en todas las lenguas, semejantes a nombre y verbo, pero las demás varían (pág. 17-18).
Clasificaciones binarias: organizan las palabras en dos grupos principales, luego subdivididos.
Varrón de Reata (s. I a.C.): primera clasificación estrictamente morfológica: divide las palabras en variables e invariables según tengan o no cambios de terminación. Entre las invariables incluye las "partículas" de Aristóteles (preposiciones, conjunciones, adverbios invariables, interjecciones). Dentro de las variables, según combinen caso y tiempo, distingue cuatro clases: nombre (caso, sin tiempo), verbo (tiempo, sin caso), participio (caso y tiempo) y adverbios variables con flexión de grado (sin caso ni tiempo, pero sí grado). G&A señalan que esta clasificación "no resulta del todo consistente" porque deja a los adverbios repartidos entre variables e invariables según tengan o no flexión de grado (pág. 18-19).
Chomsky (gramática generativa): clasificación binaria basada en rasgos [N] (nominal) y [V] (verbal): sustantivo [+N,−V], verbo [−N,+V], adjetivo [+N,+V], preposición [−N,−V]. El adjetivo se caracteriza como [+N,+V] porque comparte rasgos del sustantivo (flexión de género y número) y del verbo (posibilidad de funcionar predicativamente: Juan bebe / es bebedor) (pág. 19).
Otras clasificaciones binarias (retomadas explícitamente de Bosque): clases cerradas / abiertas; palabras llenas / vacías; clases mayores / menores (pág. 19).
Propuesta integral propia: siete clases de palabras básicas para el español (citando a Bosque, 1991): sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, preposición, determinativo y conjunción. Se dividen en dos grandes grupos:
Clases de palabras léxicas: sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio y preposición. Poseen contenido descriptivo inherente.
Clases de palabras funcionales: determinativo y conjunción. Su significado está "íntimamente relacionado con la función gramatical que cumplen" (pág. 19-20).
La preposición es un caso especial: posee propiedades básicas de las clases léxicas pero comparte características con las funcionales; su clasificación "ha originado polémicas" (pág. 20).
Palabras léxicas: se caracterizan por (1) poseer contenido semántico inherente (significado propio) y (2) funcionar como núcleos, es decir, determinar la naturaleza categorial del sintagma que forman (SN, SA, SV, SAdv, SP) (pág. 24, citando a Bosque 1991: §3.2). Morfológicamente se dividen en flexionales (sustantivo, verbo, adjetivo) y no flexionales (adverbio, preposición) (pág. 24).
Prototipo: "el ejemplar más idóneo e incluso el mejor caso, el mejor representante o caso central de una categoría" (Kleiber, 1995: 47, citado en pág. 21). En cada clase hay miembros centrales o prototípicos (reúnen todas o la mayoría de las propiedades) y miembros periféricos o marginales (la tradición los llamaba "excepciones"), que no dejan de pertenecer a la clase aunque no tengan todos sus atributos. Ejemplos: sustantivos como caos o cenit no flexionan en número pero siguen siendo sustantivos; producción o dulzura son sustantivos abstractos que no se corresponden con el significado prototípico de entidad concreta y delimitada (como pelota o libro) (pág. 21-22).
Palabras funcionales (cap. 4): "tienen un significado fundamentalmente gramatical que se precisa en su relación con otra(s) palabra(s)" —de las que transmiten información categorial (género, número, cantidad, persona) o entre las que establecen conexiones sintácticas. Ejemplo: el especifica género y número del sustantivo que acompaña; y conecta dos sustantivos (pág. 62). Morfológicamente, los determinativos son variables y las conjunciones, invariables.
Naturaleza pronominal: algunas palabras funcionales pueden usarse solas, sin relacionarse con otra palabra, y en ese caso se comportan como clases léxicas: en Vinieron pocos, pocos es núcleo del sujeto (funciona como sustantivo); en El libro azul es mío, mío es núcleo del predicativo (funciona como adjetivo); en Sale poco, poco es núcleo de un circunstancial (funciona como adverbio). Los pronombres se definen como palabras cuya interpretación "depende de circunstancias relacionadas con el contexto en que se emite el enunciado" (Rodríguez Ramalle, 2005: 107, citado pág. 62) —de ahí que se hable de naturaleza pronominal o deíctica para estas formas que apuntan al contexto situacional o discursivo en lugar de nombrar por sí solas.
Definición: los determinativos se definen por su relación con otra(s) palabra(s), a la(s) que "determinan su alcance al indicar cuáles o cuántos de los elementos incluidos en la clase denotada […] se deben considerar" (Rodríguez Ramalle, 2005: 93, pág. 64).
Función de actualización: cita de Coseriu (1962: 295-296): la actualización "es la operación mediante la que el significado nominal se transfiere de la 'esencia' (identidad) a la 'existencia' (tipsidad)", por la cual el nombre de un "ser" (hombre) se vuelve denotación de un "ente" (el hombre). Los nombres del léxico son "virtuales" (significan conceptos); el determinativo los "actualiza" para nombrar entidades particulares (pág. 64).
Dos subclases (dos mecanismos de actualización): determinantes (mecanismo de determinación) y cuantificadores (mecanismo de cuantificación).
Determinantes vs. adjetivos: aunque tradicionalmente se incluyó a los determinativos con el adjetivo por su capacidad de modificar al sustantivo, Giammatteo y Albano los separan porque:
1. Posición: los adjetivos tienen libertad de colocación (antepuestos o pospuestos: el hermoso coche rojo); los determinativos suelen ser prenominales (algunos, como el artículo, el indefinido un/una y el distributivo cada, solo pueden ir antepuestos: aquellos muchachos, el/un/cada chico).
2. No opcionalidad: a diferencia del adjetivo (que puede omitirse: (Enormes) elefantes avanzan), el determinativo suele ser obligatorio para que un sustantivo contable singular funcione como sujeto preverbal (*Perro que me regalaron es un afgano es agramatical sin el determinativo).
3. Los verdaderos adjetivos prenominales exigen la presencia del artículo (el hermoso tercer auto, no *hermoso tercer auto); los determinativos, no (el/su/éste/algún/otro/cada/todo auto…).
Determinantes fuertes/débiles (efecto de definitud): prueba con el verbo existencial haber, que nunca admite un sujeto con descripción definida o específica.
Fuertes o universales: hacen referencia a la totalidad de elementos de un conjunto (posesivos, demostrativos, algunos cuantificadores como numerales cardinales e indefinidos). No pueden ir con haber: *Hay tus camisas. Involucran al conjunto entero y producen "efecto de familiaridad".
Débiles o existenciales: identifican una cantidad sin señalar cuántos representan del total (unos, muchos, ciertos libros). Sí admiten haber: Hay unos libros.
Subclases de determinantes (§2.3.1.1): artículo ("el actualizador por excelencia", Coseriu 1962: 294, el prototipo de los determinantes, porque permite el pasaje de lo virtual a lo real sin implicar localización ni cuantificación), posesivos y demostrativos (en distribución complementaria con el artículo: el/ese/mi amigo, no se acumulan: *El tu amigo, aunque sí pueden desglosarse: el libro mío, ese auto suyo).
Usos del artículo: genérico (El perro es un animal doméstico), restrictivo por contexto (El perro de mi amigo…), anafórico (Me regalaron un libro. El libro me gustó…) o deíctico (Dejá las fotos sobre la mesa = esa mesa).
Demostrativos: aportan información espacio-temporal (este hombre); más marcados que el artículo por su vínculo con la situación comunicativa; no admiten valor genérico.
Posesivos: aportan información de pertenencia; en español se prefiere el artículo al posesivo en casos de "posesión inalienable" (partes del cuerpo, prendas): Tengo un problema en los ojos (no mis ojos), salvo como recurso estilístico de énfasis (Lo vi con mis propios ojos).
Cuantificadores (§2.3.1.2): la cuantificación "permite pasar de la universalidad a la particularidad e incluso a la singularidad" (Coseriu, 1962: 304). Denotan cantidad definida (Vinieron ocho personas) o indefinida (Algunas personas faltaron).
Fuertes: alternan con el artículo; se combinan con sustantivos contables e incontables, singular y plural; con incontables adquieren lectura de tipo o clase, no individualizadora (Compraron una harina muy buena, no *Cayó una harina).
Débiles: en singular solo anteceden a incontables (Hay poca leche); en plural se comportan como los fuertes. Los cuantificadores débiles inmovilizados en número (poco, mucho, bastante) pueden usarse adverbialmente (Trabaja poco).
Predeterminante: todos recibe esta denominación porque suele anteponerse a los demás determinativos: Todos los/mis/estos libros.
La jerarquía de combinación exige que los determinativos fuertes vayan antes que los débiles: Todos los/mis/estos [tres/muchos/otros] libros.
Definición: clase de palabra con la función gramatical de conectar sintácticamente distintos elementos. Se reconocen dos tipos: coordinantes y subordinantes.
Conjunción coordinante:
Morfológicamente invariable.
Relaciona constituyentes del mismo nivel jerárquico, en relación de "constelación" (ninguno de los miembros presupone la existencia del otro): puede coordinar palabras (cansada o aburrida), sintagmas (traductora de inglés y de francés) u oraciones (Juan llegó… pero Lucas se quedó…). Por lo general son de la misma categoría, pero la coordinación también puede ser heterocategorial (Di Tullio, 2005: 271): Es baja, pero de fuerte contextura (SA + SP).
Los coordinantes tienen posición fija entre los constituyentes que unen: no se desplazan ni se acumulan entre sí (*Vamos al cine, a bailar y la disco / *Van a volver en auto y pero no temprano).
Se distinguen de otros conectores de coordinación con desplazamiento: reforzadores (misma clase semántica que el coordinante: y también, y además) y matizadores (clase semántica diferente: pero además, y sin embargo).
Subclases semánticas: copulativas (y/e, ni, tanto…como), disyuntivas (o/u, ya…ya), adversativas (pero, sino, mas), consecutivas (así que, luego, con que, de modo que).
La coordinación disyuntiva tiene tres lecturas: excluyente/verdadera (¿computadora o grabadores?), disyuntiva-copulativa (o equivale a y: Sábato, Castillo o Piglia son escritores argentinos) y de equivalencia (o equivale a "es decir": durazno o melocotón).
Adversativa: restrictiva con pero (el segundo miembro restringe el alcance del primero) frente a exclusiva con sino (descarta el primer miembro, correlativo de negación: No es antipática, sino muy seria).
Conjunción subordinante:
También invariable en su núcleo, aunque las relativas (de naturaleza pronominal) sí flexionan: quien/quienes, cuyo/a/os/as, el/la/lo/los/las que, cual/cuales.
Introduce una proposición incluida dentro de la oración matriz o principal, ocupando la posición inicial: No sabe [que Dante se va a casar con Elisa].
A diferencia de los coordinantes (que no se acumulan), dos subordinantes sí pueden coaparecer si no pertenecen al mismo nivel jerárquico: Me dijo que, cuando se reciba, va a solicitar una beca.
Funciones de la proposición introducida: nucleares (sujeto, OD, circunstancial dentro de la matriz) o periféricas (modifican a toda la oración —dictum— o a la modalidad —modus—): Aunque conocían el camino, se perdieron (periférica, modificador oracional).
Conjunciones subordinantes relativas: que, el que, quien, cual, cuyo, donde, cuando, como, cuanto son de naturaleza pronominal: además de introducir la proposición, cumplen una función sintáctica dentro de ella. Presentan dos niveles de funcionamiento simultáneos: función en la oración (como conjunción subordinante) y función en la proposición (como clase léxica: sustantivo, adjetivo o adverbio).
Ejemplo: en El libro [que me prestó Juan]…, que es conjunción subordinante (introduce la proposición) y, dentro de ella, sustantivo (OD de prestó, reemplaza anafóricamente a libro).
Ejemplo: en El salón [donde se dictan las clases]…, donde es conjunción subordinante y, dentro de la proposición, adverbio (circunstancial de lugar de se dictan).
Caso de cuyo: variante relativa del posesivo su; funciona en la oración como conjunción subordinante (introduce la proposición) y dentro de ella como determinativo (especificador que concuerda en género y número con el sustantivo: cuyos personajes = sus personajes).
Caso de cuanto: siempre conjunción subordinante en la oración; dentro de la proposición puede ser sustantivo (Compró cuanto le ofrecieron) o cuantificador (Rechazó cuanto ofrecimiento le hicieron).
Algunos relativos (quien, el que, cuanto, donde, como, cuando) pueden construirse sin antecedente: Quien te lo dijo, te mintió.
Semánticamente, que es el relativo "más vacío de contenido" (solo marca la inclusión de la proposición); otros aportan rasgos semánticos generales: donde (lugar), cuanto (cantidad), quien (persona).
El piano, las computadoras: el artículo el/las aporta género y número al sustantivo (pág. 62).
Vinieron pocos (pocos = sustantivo) / El libro azul es mío (mío = adjetivo) / Sale poco (poco = adverbio): la misma palabra funcional, usada sola, se comporta como distintas clases léxicas (pág. 63-64).
(Enormes) elefantes avanzan por la sabana / *Perro que me regalaron es un afgano: prueba de la no opcionalidad del determinativo frente a la opcionalidad del adjetivo.
El hermoso tercer auto / *hermoso tercer auto: los adjetivos prenominales exigen artículo; El/su/éste/algún/otro/cada/todo auto…: los determinativos no lo exigen.
Los/Cuatro profesores asistieron… (cardinal alterna con artículo) frente a *Tercer auto está mal estacionado / El tercer auto… (ordinal exige artículo).
El libro [que me prestó Juan]…; El salón [donde se dictan las clases]…; Leímos una novela [cuyos personajes eran alegóricos]: ejemplos centrales de relativos con doble función.
María baila danzas árabes y su esposo enseña tango / …pero su esposo enseña tango: contraste semántico entre coordinación copulativa y adversativa.
Es una casa pequeña, pero muy cómoda (restrictiva) / No es una persona antipática, sino muy seria (exclusiva).
Distinguir determinativo de adjetivo (posición, obligatoriedad, relación con el artículo) permite justificar por qué ciertas construcciones sin determinativo resultan agramaticales en español y otras con adjetivo omitido no lo son.
Reconocer la naturaleza pronominal/deíctica de ciertas palabras funcionales (relativos, cuantificadores) evita confundir su función oracional (conjunción subordinante) con su función dentro de la proposición que introducen (sustantivo, adjetivo, adverbio o determinativo).
La distinción coordinante/subordinante, y dentro de las coordinantes la distinción restrictiva (pero) / exclusiva (sino), es una herramienta directa para corregir mal uso de nexos y puntuación en textos argumentativos.
Cuadro comparativo de criterios de clasificación #
Criterio
En qué consiste
Ventajas
Problemas / límites
Morfológico (flexión, marcas)
Clasifica según posea o no flexión (variables/invariables) y según el tipo de marca (género, número, caso, tiempo, grado)
Las marcas son "rasgos formales siempre relevantes" (Bosque, pág. 31); base de la clasificación más antigua (Varrón)
Simplifica en exceso: hay categorías con miembros que no comparten la misma marca (pronombres y determinantes varían mucho); no es universal entre lenguas (en japonés los sustantivos no marcan género ni número)
Morfológico (cliticidad/tonicidad)
Distingue formas clíticas (se apoyan en otra tónica) de no clíticas
Explica restricciones sintácticas (p. ej., por qué qué interrogativo admite modificadores y que relativo no)
No debe confundirse con "átono" (concepto prosódico, no gramatical); las listas de clíticos varían entre lenguas
Semántico
Asocia la categoría con un contenido conceptual: sustancia (sustantivo), cualidad (adjetivo), proceso/acción (verbo), relación (preposición/conjunción)
Sigue "teniendo sentido" para preguntar qué nociones expresan las lenguas mediante clases léxicas (Bosque, pág. 39); Langacker: "todos los miembros de una clase comparten propiedades semánticas fundamentales"
Es "impreciso": no es cierto que todos los sustantivos denoten sustancias (envejecimiento, destrucción); deja fuera abstractos como producción o dulzura si se define de forma estricta
Sintáctico-funcional (incidencia y función oracional)
Define la categoría por la función que cumple en la oración (sujeto, modificador, etc.) — línea de Jespersen, Hjelmslev, Tesnière, Alarcos
Muestra la estrecha relación entre categoría y función; explica el nombre tradicional "partes de la oración"
Bosque lo rechaza como criterio único: reduce categorías a funciones y termina llamando "sustantivo" o "adverbio" a unidades de naturaleza distinta (los lunes sería sustantivo y adverbio según el contexto)
Identifica la categoría por las posiciones ("huecos") que puede ocupar en una secuencia (Fries, 1952)
Aporta un procedimiento empírico y objetivo, no impresionista
Los entornos no definen por sí solos una unidad gramatical: no segmentan estructura, mezclan categorías homofuncionales distintas, requieren una teoría previa de las unidades y no controlan restricciones semánticas
Integral (G&A, combinando los tres)
Usa criterios morfológicos en conjunción con los sintácticos, sin descuidar que los miembros de una clase comparten propiedades semánticas fundamentales (Radford 1997 + Langacker 1987)
Da cuenta de que la pertenencia a una clase es "cuestión de grado" (prototipos y periferias); evita los problemas de usar un solo criterio
Requiere manejar simultáneamente tres tipos de evidencia; no resuelve de una vez todos los casos límite (p. ej., la preposición sigue siendo polémica)
Cuadro de clases de palabras según cada criterio #
Variable: género y número (recibidos por concordancia)
Denota cualidades; puede funcionar predicativamente
Léxica, núcleo de SA, serie abierta, [+N,+V]
Verbo
Variable: tiempo, modo, aspecto, número, persona (nunca género en español)
Denota procesos, acciones o estados
Léxica, núcleo de SV, serie abierta, [−N,+V]
Adverbio
Invariable (salvo grado en algunas formas)
Significado impreciso según Bosque; modifica a otras categorías
Léxica, núcleo de SAdv, serie mayormente cerrada (los que no acaban en -mente)
Preposición
Invariable
Algunas con contenido léxico (durante, por, aunque), otras "vacías" (de, que)
Estatus polémico: léxica con rasgos funcionales; serie cerrada; rige caso
Determinativo
Variable: género (incl. neutro), número; los no artículo marcan persona
Actualiza (determinantes) o cuantifica (cuantificadores) al sustantivo; carece de contenido descriptivo específico
Funcional; serie cerrada; no opcional con sustantivos contables singulares en posición de sujeto
Conjunción
Invariable (salvo relativos, de naturaleza pronominal)
Coordinantes: relacional según subclase (unión, contraposición, alternativa, consecuencia); subordinantes: que es la más vacía, otras aportan causa, tiempo, concesión
Funcional; serie cerrada; conecta constituyentes del mismo nivel (coordinante) o incluye una proposición en otra (subordinante)
La pregunta "¿cuántas clases de palabras hay?" está mal formulada sin especificar el criterio de clasificación (Bosque).
Tres criterios clásicos: morfológico (flexión, cliticidad), semántico (contenido conceptual) y sintáctico (incidencia, función, distribución). Ninguno alcanza solo.
La gramática tradicional confiaba en exceso en el significado y mezclaba criterios; el estructuralismo (Hjelmslev, Fries) exige criterios formales y distribucionales; el funcionalismo europeo (Jespersen, Tesnière, Alarcos) define categorías a partir de funciones sintácticas, postura que Bosque rechaza explícitamente.
Ejemplo clave del rechazo al funcionalismo: los lunes sería sustantivo (detesto los lunes) o adverbio (descanso los lunes) según la función; Bosque y G&A coinciden en que esto no es aceptable como definición de categoría.
Las cuatro clasificaciones binarias de Bosque: (a) variables/invariables, (b) series abiertas/cerradas, (c) llenas/vacías, (d) mayores/menores.
Imagen central compartida por Bosque y G&A: las palabras de series cerradas son el "engranaje", los "tornillos, tuercas y goznes" que sostienen a las de series abiertas.
Las categorías gramaticales no son universales en su número exacto (hay lenguas sin adjetivos, o con clases de adjetivos muy reducidas), pero probablemente todas las lenguas distinguen al menos dos categorías básicas equivalentes a nombre y verbo.
Los prototipos: cada clase tiene miembros centrales (reúnen todas las propiedades) y periféricos (no las reúnen todas, pero siguen en la clase); la pertenencia a una clase es "cuestión de grado".
G&A dividen las siete clases del español en léxicas (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, preposición: contenido descriptivo inherente, funcionan como núcleos) y funcionales (determinativo, conjunción: significado relacional/gramatical).
La preposición tiene estatus polémico: comparte rasgos léxicos y funcionales.
Los determinativos actualizan (determinantes: artículo, demostrativos, posesivos) o cuantifican (cuantificadores) al sustantivo; se diferencian del adjetivo por su posición fija (prenominal) y por ser obligatorios (no opcionales) con sustantivos contables singulares en función de sujeto.
Determinativos fuertes (totalidad, no admiten haber) frente a débiles (cantidad parcial, sí admiten haber).
Las conjunciones coordinantes relacionan elementos del mismo nivel jerárquico y tienen posición fija (copulativas, disyuntivas, adversativas, consecutivas); las subordinantes incluyen una proposición dentro de otra y pueden coaparecer entre sí.
Los relativos (que, quien, cuyo, donde, cuanto…) tienen naturaleza pronominal: funcionan simultáneamente como conjunción subordinante (en la oración) y como clase léxica o determinativo (dentro de la proposición que introducen).
Autoevaluación
18 preguntas. Tocá «Ver respuesta» para comprobar. En Galera podés responder con puntaje.
Según Bosque, la pregunta "¿cuántas partes de la oración hay?" resulta problemática principalmente porque:
a) No se especifica con qué criterio debe establecerse la clasificación
b) No existe ninguna clasificación tradicional de referencia
c) Las lenguas romances nunca clasificaron las palabras
d) Solo el latín permite clasificar palabras
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a) Bosque insiste en que antes de listar clases hay que fijar el criterio (como al pedir "las partes de una casa").
La clasificación de ocho partes de la oración con veintidós siglos de vigencia se atribuye originalmente a:
a) Nebrija
b) Varrón de Reata
c) Chomsky
d) Dionisio de Tracia (según la tradición de Aristarco)
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d) Es la clasificación de Aristarco, heredada y popularizada por Dionisio de Tracia y transmitida por los gramáticos alejandrinos.
Para Tesnière, la clasificación tradicional de partes de la oración es:
a) Perfecta y definitiva
b) Únicamente semántica
c) Viciosa, inconsecuente y peligrosa
d) Puramente distribucional
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c) Tesnière (1969, cap. 27) usa exactamente esos tres calificativos.
La distinción entre categorías "llenas" y "vacías" se basa en un criterio:
a) Distribucional
b) Semántico
c) Pragmático
d) Morfológico
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b) Llenas/vacías es la tercera clasificación binaria, basada en un criterio semántico (contenido léxico evocable o no).
Marcar la opción correcta: las categorías de series cerradas...
a) Actúan como soporte o engranaje de las de series abiertas
b) Tienen miembros ilimitados
c) Nunca tienen contenido léxico
d) Son siempre "vacías" de significado
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a) Bosque: "funcionan como los tornillos, las tuercas y los goznes respecto de las piezas de cualquier maquinaria".
El ejemplo de los lunes (sustantivo en detesto los lunes, adverbio en descanso los lunes) sirve para:
a) Ilustrar la clasificación de Varrón
b) Bosque, para criticar la identificación entre categoría y función sintáctica
c) Bosque, para defender el criterio funcionalista
d) Giammatteo y Albano, para defender la clasificación de Nebrija
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b) Bosque usa el ejemplo para mostrar lo insostenible de identificar categoría con función sintáctica; G&A lo citan aprobando la crítica de Bosque, no defendiendo el funcionalismo.
Los procedimientos distribucionales del tipo "___ es bueno" fueron desarrollados principalmente por:
a) Los gramáticos alejandrinos
b) La escolástica medieval
c) Los estructuralistas norteamericanos (p. ej., Fries)
d) Coseriu
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c) Fries (1952) es el ejemplo citado por Bosque de los procedimientos distribucionales estructuralistas.
según Bosque, los entornos distribucionales definen por sí solos una unidad gramatical.
Verdadero o falso.
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Falso. Bosque dedica el §2.3.3 a mostrar que "los entornos no definen ninguna unidad gramatical" por sí solos.
La primera clasificación binaria estrictamente morfológica (variables/invariables) se atribuye a:
a) Chomsky
b) Dionisio de Tracia
c) Aristóteles
d) Varrón de Reata
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d) Varrón de Reata (s. I a.C.) es "la primera estrictamente morfológica", según Giammatteo y Albano.
Según Giammatteo y Albano, las siete clases de palabras básicas para el español son sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, preposición, determinativo y:
a) Interjección
b) Participio
c) Conjunción
d) Gerundio
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c) La séptima clase es la conjunción (junto con el determinativo, forman las clases funcionales).
Las clases de palabras funcionales, según Giammatteo y Albano, son:
a) Determinativo y conjunción
b) Verbo y adverbio
c) Preposición y verbo
d) Sustantivo y adjetivo
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a) Determinativo y conjunción son, para G&A, las dos clases de palabras funcionales del español.
La función de "actualización" de los determinativos, siguiendo a Coseriu, consiste en:
a) Cuantificar exclusivamente
b) Pasar del significado nominal virtual a la existencia (referencia a un ente particular)
c) Flexionar el verbo en tiempo y modo
d) Coordinar dos sustantivos
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b) Cita de Coseriu (1962): la actualización transfiere el significado nominal de la "esencia" a la "existencia".
Marcar la opción correcta: a diferencia del adjetivo, el determinativo...
a) Nunca puede ir antepuesto al sustantivo
b) Solo cuantifica, nunca determina
c) Siempre puede omitirse sin agramaticalidad
d) Suele ser obligatorio con sustantivos contables singulares en posición de sujeto preverbal
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d) Es el argumento más fuerte que dan G&A para separar determinativo de adjetivo (no opcionalidad).
Los determinativos "fuertes" (posesivos, demostrativos, algunos cuantificadores) se caracterizan porque:
a) Admiten el verbo existencial haber
b) No admiten el verbo existencial haber y producen efecto de familiaridad
c) Son siempre invariables
d) Nunca aparecen con sustantivos contables
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b) Los fuertes no admiten haber (*Hay tus camisas) y producen efecto de familiaridad; los débiles sí admiten haber.
En El libro [que me prestó Juan] me sirvió…, el relativo que funciona:
a) Como conjunción subordinante en la oración y como sustantivo (OD de prestó) dentro de la proposición
b) Como adverbio de lugar
c) Solo como conjunción subordinante
d) Solo como sustantivo
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a) Es el ejemplo central del doble nivel de funcionamiento de los relativos: conjunción subordinante en la oración, sustantivo en la proposición.
para Giammatteo y Albano, las conjunciones coordinantes pueden acumularse y desplazarse libremente dentro de la oración.
Verdadero o falso.
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Falso. Los coordinantes tienen posición fija y no se acumulan entre sí (*Van a volver en auto y pero no temprano).
La adversativa sino se diferencia de pero porque:
a) Ambas son sinónimas sin diferencia semántica
b)Sino nunca puede coordinar oraciones
c)Pero es exclusiva y sino es restrictiva
d)Sino es correlativa de un elemento de negación en el primer miembro y descarta su contenido; pero solo restringe el alcance del primero
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d)Sino es la adversativa exclusiva (correlativa de negación, descarta el primer miembro); pero es la restrictiva (solo acota su alcance).
según Bosque, las categorías gramaticales son idénticas en número y naturaleza en todas las lenguas del mundo.
Verdadero o falso.
Ver respuesta
Falso. G&A y Bosque coinciden en que las clases de palabras varían entre lenguas (hay lenguas sin adjetivos, con clases cerradas de adjetivos, etc.), aunque probablemente todas distingan al menos nombre y verbo.
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